Contexto
Quito enfrenta un clima caracterizado por contrastes marcados: periodos prolongados de sequía y episodios de lluvias intensas. Esta variabilidad plantea desafíos importantes para el espacio urbano. Por un lado, la expansión de superficies impermeables aumenta el riesgo de inundaciones; por otro, durante los días soleados, la alta exposición solar reduce el confort térmico y limita el uso de los espacios públicos. En este contexto, la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial de Quito, con el apoyo técnico y financiero del Cities LAB del BID, desarrolló un mobiliario urbano piloto orientado a mejorar la calidad del espacio público, fortalecer la gestión del agua pluvial y aprovechar este recurso en escenarios de escasez.
Estrategia
La estrategia consistió en diseñar un prototipo de mobiliario urbano multifuncional orientado a integrar confort, gestión hídrica y educación ambiental en el espacio público. El diseño priorizó soluciones que favorecen un ciclo del agua más sostenible, incorporando superficies permeables y sistemas de infiltración y almacenamiento que permiten captar y reutilizar agua de lluvia. Al mismo tiempo, el mobiliario fue concebido para mejorar la habitabilidad, ofreciendo sombra y espacios de descanso que reducen la exposición térmica. Finalmente, se integró un componente educativo que comunica de manera clara y accesible el funcionamiento del sistema y promueve una mayor conciencia sobre la gestión del agua en la ciudad.

Resultados
El prototipo demostró resultados concretos tanto en desempeño técnico como en apropiación social. En términos hidrológicos, tiene la capacidad de retener más de 1.000 litros de agua en un solo evento de lluvia, contribuyendo a reducir la escorrentía y aprovechando el recurso para su reutilización. Esta agua almacenada se ha utilizado para el riego de un jardín de flores, cuya evolución ofrece evidencia directa de su funcionamiento. Además, la percepción de los usuarios del espacio ha sido ampliamente positiva, destacando que el mobiliario no solo es valorado, sino activamente utilizado. A estos resultados se suma su reconocimiento institucional: el prototipo obtuvo el primer lugar en la categoría de infraestructura urbana sostenible del Consejo Ecuatoriano de Edificación Sustentable (CEES), lo que refuerza su relevancia como solución innovadora.